Testimonio

12.08.2016 15:51

Testimonio de una paciente: no hace falta agregar más palabras.
 

"La vida nos golpea por todos lados. Cuando uno menos se lo imagina pasa. A cualquier persona sé que le puede tocar.
Es muy fácil mirarlo desde afuera y muy difícil vivirlo, pasarlo.
Uno se vuelve tan inteligente en el momento de tener que ingeniárselas para tirar o esconder la comida que ni uno lo puede creer. Ahí es cuando para lo único que tenés fuerza es para estar en la cama, cuando empezás a morir de frío, las náuseas a la noche por no haber comido durante días y ni hablar de los mareos. Fue ahí el día en el que me diagnosticaron Anorexia, la cual es una enfermedad que te va matando sin que te des cuenta, donde el té verde y el gimnasio son tus mejores amigos.
Llega un momento en el que tu cuerpo se empieza a comer tus músculos para poder seguir en pie y ahí es cuando me dijieron que mi corazón latía la mitad de lo que tenía que latir. Me sobraban las ganas de controlar absolutamente todo. Por qué hoy me siento orgullosa de estar saliendo de ésto que tanto sufrí por mucho tiempo y que me costó entender por lo que estaba pasando. La cabeza nos juega en contra tantas veces que nos termina controlando todo. Pero por suerte me llegó el día en que mi cabeza hizo el click y pasé a querer recuperarme y a entender que midiendo 1.70 y pesando 42 kg no iba a durar mucho. Aunque no pueda decir que estoy curada por que no lo estoy, ya no estoy en el riesgo de vida en el cual empecé.
Cuando elegís recuperarte volvés a nacer. Los 8 meses más largos de mi vida y sé que ya todo va a pasar, como todo pasa.
La clave está en poder empezar a quererse y poder empezar a vivir. Luchando día a día se que todo se va a terminar, lo que yo llamo"pesadilla".
Dicen que uno deja el hábito cuando toca fondo, y así fue."

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